Los primeros vestigios de la ocupación humana reconocidos con seguridad en la área municipal permiten delinear un cuadro de secuencias culturales, desde formas incipientes de actividad agraria, en horizontes megalíticos bien documentados, a un papel de importancia primordial durante la Edad de los Metales. Los mejores testigos de este pasado son hoy monumentos nacionales, como el Dolmen de Lamoso y Citânia de Sanfins, una de las más importantes estaciones arqueológicas de la Proto-Historia europea.
Desde los tiempos de la fundación de la Nacionalidad, la consolidación y expansión de la economía se encuentra en las manos de una sociedad floreciente, en que la tierra estaba repartida según prácticas feudales. Esa vitalidad económica y social es manifiesta en la edificación del imponente templo románico de S. Pedro de Ferreira, que ocupaba un lugar central en la organización y exploración del territorio.